sábado, 3 de octubre de 2009


Las proteínas ocupan un lugar de máxima importancia entre las molécula constituyentes de los seres vivos (biomoléculas). Prácticamente todos los procesos biológicos dependen de la presencia o la actividad de este tipo de moléculas. Bastan algunos ejemplos para dar idea de la variedad y trascendencia de las funciones que desempeñan. Son proteínas:
casi todas las
enzimas, catalizadores de reacciones químicas en organismos vivientes;
muchas
hormonas, reguladores de actividades celulares;
la
hemoglobina y otras moléculas con funciones de transporte en la sangre;
los
anticuerpos, encargados de acciones de defensa natural contra infecciones o agentes extraños;
los
receptores de las células, a los cuales se fijan moléculas capaces de desencadenar una respuesta determinada;
la
actina y la miosina, responsables finales del acortamiento del músculo durante la contracción;
el
colágeno, integrante de fibras altamente resistentes en tejidos de sostén.

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